Cuánto tarda en amortizarse una obra de aislamiento térmico

Ya sabéis que en este blog nos gusta evitar artículos excesivamente técnicos para que todos podáis entenderlos y, sobre todo, ayudaros en lo más nos duele a todos: los temas económicos. Por eso, hemos pensado que sería interesante realizar un artículo en el que podamos comentar cuánto tarda en amortizarse una obra de aislamiento térmico. Porque al final, cuando apostamos por el aislamiento lo hacemos por el confort que conlleva y por el ahorro en la factura energética. Precisamente, este ahorro es el que nos permite amortizar la inversión inicial.

Pero no es únicamente lo que podamos ahorrar en la factura energética. El encarecimiento constante de la energía, para unos, la sensibilidad hacia la sostenibilidad, para otros, o las exigencias normativas en materia de eficiencia energética, para muchos, han impulsado el interés por aislar y evitar las pérdidas térmicas en los hogares. Pero, como hemos comentado al inicio de este artículo, una de las preguntas más frecuentes que os planteáis antes de acometer una obra de este tipo es: ¿cuánto tiempo tardaréis en amortizar la inversión?

Podríamos daros una cifra rápida y aproximada, pero si queremos ser más rigurosos hay que tener en cuenta variables técnicas, económicas y climáticas. Huyendo de definiciones grandilocuentes, comencemos comentando que la amortización es el periodo en el que la inversión «se paga sola» gracias a la reducción del gasto en calefacción y refrigeración.

Como hemos dicho, el periodo de retorno de la inversión depende de una serie de variables entre ellas el tipo de aislamiento. Por ejemplo, si apostamos por un aislamiento exterior (SATE), lograremos mayores ahorros energéticos, con reducciones del consumo térmico de entre un 35 % y un 60 %, pero también hay que saber que implica un coste inicial elevado. Otra posibilidad es decantarse por el aislamiento por el interior, que es más económico y rápido de instalar, aunque con menor eficiencia global y cierta pérdida de superficie útil en el interior de vuestra vivienda. Una solución intermedia es decidirse por el insuflado en cámaras de aire, que tiene una buena relación coste-beneficio, especialmente en edificios con cámara existente. Respecto al aislamiento de cubiertas y tejados es fundamental para reducir pérdidas de calor (hasta un 30 % en algunos casos), pero conlleva con costes moderados. Y, por último, podemos hablar del aislamiento de suelos o forjados, que es menos habitual, aunque útil en plantas bajas o locales comerciales. Como veis, el tipo de aislamiento que decidamos poner implicará una inversión mayor o menor y un ahorro energético variable que, lógicamente, hará que la amortización sea mayor o menor.

Otro aspecto interesante para analizar cuánto tarda en amortizarse una obra de aislamiento térmico es el clima. Sí, aunque no parezca importante, hay que tener en cuenta que cuanto mayor sea la demanda energética del edificio, más rápido se amortiza la inversión. Es decir, en zonas con inviernos fríos o veranos muy calurosos, el ahorro energético anual será más alto.

También debemos analizar el estado inicial. Un edificio o vivienda unifamiliar que esté mal aislado puede conllevar una pérdida de hasta un 35 % del calor por los muros y otro 25 % por la cubierta. ¿Qué significa esto? Que se acortará mucho el retorno de la inversión porque la mejora del aislamiento puede reducir la demanda de calefacción hasta la mitad. En cambio, en edificios modernos o ya rehabilitados, la ganancia marginal será menor al partir de unas condiciones de aislamiento mucho mejores.

Y si todo lo dicho es importante, aún lo es más el precio del gas, la electricidad o el combustible empleado para la climatización. A mayor coste energético, mayor será el ahorro monetario derivado del aislamiento, y por tanto más breve el periodo de amortización. En un contexto de precios energéticos volátiles, esta variable puede acelerar o retrasar la rentabilidad esperada.

Y hablando de economía, para conocer cuánto tarda en amortizarse una obra de aislamiento térmico, hay que contar con las subvenciones directas o deducciones fiscales, ya que si la inversión es menor por estas ayudas, el tiempo de amortización.

Yendo un poco más allá, hay aspectos intangibles que conllevan la apuesta por el aislamiento. La revaloración de la vivienda o el confort ganado, son aspectos a valorar, aunque no entren directamente en la fórmula del tiempo de amortización.

Como vemos, para saber cuánto tarda en amortizarse una obra de aislamiento térmico, es necesario tener en cuenta muchas variables. En términos generales se puede decir que en viviendas con aislamiento deficiente, el periodo de retorno se sitúa entre 5 y 10 años, en edificios ya parcialmente eficientes, el retorno puede ampliarse hasta 12 o 15 años. Además, tened en cuenta que con ayudas públicas o deducciones fiscales, el tiempo de amortización puede reducirse a la mitad.

Con todo esto, podemos afirmar que más que un gasto, el aislamiento térmico debe considerarse una inversión que nos beneficia con su rentabilidad económica, confort y sostenibilidad. Esperamos que no dudéis tras lo expuesto que una obra de aislamiento térmico bien planificada y ejecutada se amortiza con creces a lo largo de su vida útil.