aislar las cajoneras

¿Cuántas veces has pensado en el aire que entra por las cajoneras de tus persianas? Tienen ya unos años y se nota… pero no te preocupes porque en este artículo vamos a hablar de la importancia y necesidad de aislar las cajoneras de las persianas. Y es que las cajoneras son un elemento que a menudo pasa desapercibido y que, pese a su tamaño reducido, puede convertirse en una fuente significativa de pérdidas de calor. Por eso, compartirás con nosotros que su aislamiento, tanto en una reforma como en obra nueva, es esencial para garantizar el confort térmico y la eficiencia del hogar.

Es indiscutible que la ubicación de las cajoneras de las persianas las convierte en una zona especialmente sensible a las fugas y puentes térmicos. Están situadas en la parte superior del hueco de la ventana, un punto donde confluyen diferentes materiales (muro, carpintería y elementos mecánicos), lo que dificulta la continuidad del aislamiento térmico y la estanqueidad del aire. Ya tenemos la combinación perfecta para tener pérdidas de calor… Salvo que actuemos al aislar las cajoneras.

Si tu vivienda fue construida antes de la entrada en vigor de las normativas de eficiencia energética, seguro que las cajoneras serán de tableros de PVC o chapas delgadas. Y, también es seguro que estarán mal selladas o sin aislamiento interior, permitiendo el paso del aire y generando puentes térmicos lineales. En invierno, el aire frío penetra por las rendijas del tambor o por el registro de mantenimiento, enfriando la superficie interior y reduciendo la temperatura de la estancia. En verano, el fenómeno se invierte: el calor exterior penetra con facilidad, incrementando la demanda de refrigeración. O sea, un desastre para tu confort interno.

Los estudios termográficos realizados en viviendas con deficiente aislamiento en las cajoneras demuestran que entre un 5% y un 15% de las pérdidas energéticas por transmisión pueden producirse a través de esta zona, que no es poco. Pero, las consecuencias no afectan sólo a la temperatura. ¿Has pensado e, incluso, sufrido que una cajonera mal aislada actúa como un canal acústico, permitiendo la entrada de ruidos exteriores, especialmente en entornos urbanos? Y, para más inri, también puede ser una vía de infiltraciones de polvo, insectos o contaminación, lo que afecta a la calidad del aire interior. Más motivos más para aislar las cajoneras, porque la falta de un tratamiento adecuado de este punto constructivo compromete tanto la eficiencia energética como la salubridad y el bienestar de los ocupantes.

Para saber si tus cajoneras están mal aisladas se puede realizar una inspección visual, termografía infrarroja o pruebas de estanqueidad. Los indicios más comunes son corrientes de aire perceptibles en la zona superior de la ventana, diferencias notables de temperatura al tacto o manchas de humedad por condensación. Si vas a hacer una reforma de tu casa, es muy importante identificar este punto débil ya que te permitirá permite llevar a cabo las mejoras de aislamiento en ventanas o cerramientos, lo que redundará en la reducción del consumo energético, y, muy importante, en un ahorro económico considerable.

Una vez detectado el problema, toca buscar soluciones para aislar las cajoneras. En obra nueva, la tendencia actual es integrar sistemas monoblock termoaislados, en los que la ventana y el cajón forman una unidad estanca y aislada. Estos sistemas incluyen materiales con baja conductividad térmica (como poliuretano expandido o poliestireno extruido) y juntas perimetrales que evitan infiltraciones de aire. Además, el diseño del cajón se optimiza para minimizar los puentes térmicos y facilitar el cumplimiento de las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE), en particular del Documento Básico de Ahorro de Energía (DB-HE).

En el caso de rehabilitación de viviendas existentes, el reto es mayor, ya que se trabaja sobre cajones antiguos no desmontables o de difícil acceso. En estos casos, se pueden aplicar varias estrategias, como aislar el interior del cajón, consiste en retirar la tapa de registro e introducir placas aislantes delgadas de materiales como espuma de poliuretano, poliestireno expandido o lana mineral, adaptadas al espacio disponible, cambiar el cajón por uno termoaislado, opción más eficaz, aunque más costosa, que implica desmontar la persiana existente e instalar un sistema moderno con buenas prestaciones térmicas y acústicas, sellar las juntas y rendijas o instalar aislamientos por el exterior. Como siempre, en la elección de una u otra solución hay que tener en cuenta factores como el presupuesto, el tipo de persiana, el estado del cajón y las limitaciones constructivas del edificio.

Si apuestas por aislar las cajoneras, notarás un incremento importante en el confort térmico, así como un ahorro económico por la reducción del consumo energético de la casa. Diversos estudios estiman que la mejora del aislamiento en estos puntos puede reducir entre un 5% y un 10% el consumo de calefacción en climas fríos.

Aislar las cajoneras evita pérdidas térmicas, mejora el confort interior y contribuye al cumplimiento de las exigencias normativas de eficiencia. En un contexto en el que la sostenibilidad y el ahorro energético son prioridades, prestar atención a estos puntos críticos no es un lujo, sino una necesidad técnica y ambiental. Pero ya sabes, ponte siempre en manos de profesionales para el estudio de tu caso particular y ejecución profesional y con garantías del proyecto.