ahorrar en calefacción

Sí, ahorrar calefacción en invierno es posible… y aconsejable. Como decimos siempre, piensa en el Medio Ambiente, pero también en tu bolsillo. Ambos lo agradecerán 😉. Ten en cuenta que según organismos oficiales como IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía) la calefacción es el mayor gasto energético en una vivienda. Se stima que la calefacción supone, al año, el 50% del total de energía consumida en una casa, por lo que se valora en unos 500€ el coste de la calefacción. Son cifras que, como mínimo, deben hacernos reflexionar sobre las medidas que podemos tomar para ahorrar calefacción, sobre todo en estos meses invernales en los que se produce el mayor consumo del año.

ahorrar calefacción termostatoAsí que vamos a daros 10 consejos sencillos y prácticos para ahorrar calefacción.

  1. Aisla tu casa. Pensaréis que ya os estamos “vendiendo” nuestro servicio. No es así, sencillamente, pensad de qué sirve cualquier medida si luego el calor es escapa por el mal aislamiento de la casa. Os guste más o menos, aislar tiene que ser el primer consejo para ahorrar calefacción. Si el calor se queda en la casa, el consumo será mucho menor. Se estima que un buen aislamiento puede reducir el consumo entre un 20 y un 40%.
  2. Utiliza la cabeza… y el termostato. Los organismos oficiales, una vez más, recomiendan que la temperatura de la casa se encuentre entre los 19 y los 21 grados. ¿Qué necesidad tienes de poner la calefacción muy alta o de no utilizar nunca el termostato, sea cual sea la temperatura exterior? Sí, esa pequeña pantallita que hay en la pared se llama termostato y te permite regular la temperatura de la calefacción. ¡¡¡Úsalo, pero con cabeza!!! Cada grado que subas la calefacción, subirá un 7% tu consumo y, en consecuencia, tu factura. Es decir, si en vez de 21 la pones a 24, estarás consumiendo un 21% más. Tú mismo… consejos para ahorrar en calefacción
  3. Preocúpate de ese cacharro llamado caldera. Es más importante de lo que piensas. Si tiene un correcto funcionamiento, consumirá menos. Lógico, ¿no? Pues manos a la obra, y a preocuparse de tener la caldera en condiciones.
  4. Los radiadores no son un tendedero. Ya sabemos que la tentación es grande, pero si pones la ropa húmeda encima del radiador… dejará de ser un radiador que emita calor para ser un tendedero que consuma mucha energía. Seguro que aprecias la diferencia de efectividad por el mismo consumo.
  5. Se ventila en 10 minutos. No más… sí, no más. Por mucho que te empeñes, con 10 minutos es más que suficiente. Lo demás es sólo hacer que la casa baje de temperatura para luego gastarse un dineral en subirla otra vez. Ya sabes: 10, 10, 10…
  6. Apaga y enciende, apaga y enciende. Hay un mito extendido, y mucho, de que es mejor bajar el termostato y mantener siempre la casa a una temperatura estable. Pero está demostrado que el consumo es mayor que si la apagas y la enciendes. Pero como las personas somos así, haz tú mismo la prueba y sal de dudas por ti mismo.
  7. La purga es más que una película. Es una cosa muy necesaria porque al purgar los radiadores les sacas el aire y éstos calientan de una forma más efectiva. Hazlo todos los años antes de la temporada de calefacción.
  8. No calientes el vacío. ¿De qué te sirve calentar esa habitación que tienes vacía? Mejor cierra el radiador y luego la puerta. A menos metros que calentar, menos consumo de calefacción.
  9. Si programas toda tu vida, ¿por qué no la calefacción? Eres un as con el móvil, con el ordenador, con la tableta. No hay aparato electrónico que se te resista… salvo el termostato. Aprende a programarlo y lograrás disminuir el consumo al usarlo sólo cuando es necesario.
  10. El bañador es para el verano. No seas cabezón, no es necesario ir en bañador y manga corta por la casa. Deja algo para el verano. Tampoco hace falta que te pongas el abrigo. Pero si te abrigas un poquito, no tendrás tanta necesidad de subir el termostato de la calefacción (la pantallita de la pared).

Como veis, es más sencillo de lo que parece. Siguiendo unas pequeñas normas, muy básicas, es posible ahorrar calefacción sin mucho esfuerzo. ¿Os animáis?